Nos esperan largos días al lado de nuestros hijos y nuestras parejas. Habitualmente, la rutina y las obligaciones, hacen que muchas veces, no tengamos tiempo para el dialogo. Y ahora, de un momento a otro, ocurre que nos sentimos extraños a la hora de iniciar una conversación no trivial.
Es un momento maravilloso para conocer mejor a tus hijos, y también para que ellos puedan conocerte. Es también un momento especialmente bueno para transmitirles valores positivos, de generosidad con los otros, de responsabilidad y conciencia social.
Escuchar sus emociones, preguntarles acerca de sus miedos o su perspectiva ante la situación. Transmitirles tu apoyo.
No hay que pensar demasiado, la naturalidad es la clave para cualquier conversación. No conviene forzar las cosas, sino dejar que las conversaciones surjan con naturalidad.
Una buena excusa es la de dialogar acerca de sus intereses, de sus aficiones, de sus sueños.
Debemos sacar lo positivo de esta circunstancia, y una de las mejores cosas es que podemos aprovecharla para abrirnos y conversar con las personas que queremos.



