Qué es el TDAH

Las siglas TDAH corresponden a lo que los especialistas conocemos como Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. No siempre tienen que ir unidos: también existe el TDA, el Trastorno de Déficit de Atención, que no cursa con hiperactividad. Cada vez hay más niños y niñas diagnosticados de este tipo de trastorno, y es una de las consultas más frecuentes que recibimos de las familias.
TDAH y TDA: no son lo mismo
Aunque suelen confundirse, conviene distinguirlos. El TDAH combina la dificultad para mantener la atención con hiperactividad e impulsividad. El TDA, en cambio, presenta sobre todo falta de atención, sin ese componente de hiperactividad, por lo que a menudo pasa más desapercibido —especialmente en niñas— y se diagnostica más tarde.
¿Por qué aparece el TDAH? Posibles causas
Hay varias teorías al respecto. Una de ellas es que tiene un componente hereditario; otra apunta al alto nivel de estrés que llevamos los adultos y que trasladamos a los más pequeños de la familia; y otra, a no dejarles tiempo libre y llenarles de actividades las veinticuatro horas del día. Todas llevan su parte de razón, aunque la del componente hereditario es, a día de hoy, la más demostrada: en torno al 76% de los casos en los que uno de los progenitores tiene el trastorno, el descendiente también lo presenta. Se asocia a los cromosomas 4, 5, 6, 8, 11, 16 y 17.
¿Es una enfermedad?
Conviene aclararlo: tanto el TDAH como el TDA son un trastorno, no una enfermedad. Es cierto que con la madurez de cada persona tiende a estabilizarse, pero quien lo tiene lo va a acompañar siempre, en mayor o menor medida. Por eso el objetivo del tratamiento no es «curarlo», sino aprender a gestionarlo para que no limite la vida de la persona.

Síntomas del TDAH
Los síntomas de una persona con TDAH se agrupan en tres grandes bloques:
- Falta de atención: dificultad para concentrarse, mantener la atención en una tarea, seguir instrucciones o terminar lo que se empieza; despistes frecuentes.
- Hiperactividad: inquietud constante, dificultad para estar quieto o en silencio, necesidad de moverse de forma continua.
- Impulsividad: actuar sin pensar en las consecuencias, interrumpir, responder antes de tiempo o tener dificultad para esperar su turno.
No todo el mundo que presenta estos síntomas tiene TDAH: hay que diferenciar entre lo que es un comportamiento normal para cada edad y lo que no lo es.
Tipos de TDAH
Según qué síntomas predominen, se distinguen tres presentaciones:
- Presentación con predominio de falta de atención (lo que habitualmente se llama TDA).
- Presentación con predominio de hiperactividad e impulsividad.
- Presentación combinada, la más frecuente, en la que aparecen los dos grupos de síntomas.
Cómo se diagnostica: los criterios del DSM-5
Para saber si un niño o niña tiene TDAH, debe cumplir los requisitos del DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición):
- Manifiesta estas conductas, o algunas de ellas, de forma desproporcionada comparado con los otros niños de su edad y respecto a su grado de desarrollo.
- Están presentes desde una edad temprana (antes de los 12 años).
- Afectan en al menos dos ámbitos distintos de la vida del niño: escolar, social y/o familiar.
- Deterioran significativamente su calidad de vida.
- No están causadas por un problema médico, tóxico u otro problema psiquiátrico.
Por eso es importante acudir a un profesional especializado: solo una valoración clínica completa permite un diagnóstico correcto y evita confundir el TDAH con otras dificultades.
¿El TDAH tiene tratamiento?
Sí. El abordaje del TDAH es individualizado e integral y suele combinar intervención psicológica y psicopedagógica, pautas de apoyo en casa y en el colegio y, en algunos casos y siempre bajo supervisión médica, tratamiento farmacológico. Cuanto antes se detecta y se acompaña, mejor es el pronóstico y menores son las consecuencias a largo plazo.
TDAH en niños, adolescentes y adultos
Aunque solemos asociarlo a la infancia, el TDAH no desaparece al crecer: en buena parte de los casos persiste en la adolescencia y en la vida adulta, donde se manifiesta más como dificultades de organización, gestión del tiempo o impulsividad que como hiperactividad visible. Reconocerlo a tiempo, a cualquier edad, marca la diferencia.
¿Crees que tu hijo o hija puede tener TDAH?
Si observas varias de estas señales y están afectando a su día a día en el colegio, en casa o con sus amigos, lo recomendable es una valoración profesional. En Orientak contamos con un equipo especializado en el diagnóstico y el tratamiento del TDAH en niños y adolescentes. Conoce cómo podemos ayudaros o contacta con nosotros para una primera consulta.
