Conductas autolesivas

Un problema más habitual de lo que se piensa

Las conductas autolesivas en jóvenes y adolescentes es un problema mucho más común de lo que pudiera parecer en un primer momento. Por este motivo, resulta de suma importancia para padres y madres, así como para los educadores, conocer las señales y aprender a detectar posibles comportamientos autolesivos en los jóvenes y, de esta forma, poder hacer frente a esta circunstancia y anticiparse a problemas mayores.

¿Qué es una autolesión?

Cuando hablamos de autolesión nos referimos a cualquier conducta que tiene como finalidad provocar daño  a la propia persona. Es decir, son aquellas “lesiones auto-realizadas, de baja letalidad o poco daño corporal intencional, de carácter socialmente inaceptable, llevadas a cabo para reducir la angustia psicológica»(Walsh 2006)

En este caso, estamos refiriéndonos a la autolesión no suicida (ANS) como forma de comportamiento que causa daño deliberado de la propia superficie corporal, pero carece de intencionalidad letal. Hay que diferenciarla, por tanto, de los intentos suicidas porque aunque también implican un daño corporal auto-infligido, en el caso de las ANS no existe intención de provocar la muerte.

Una de las formas de autolesión más frecuente es la conocida como cutting, que consiste en realizarse cortes en el cuerpo, pero en realidad puede ser cualquier herida hecha de forma deliberada (quemaduras, golpes, arañazos, etc) motivada psicológicamente y que intenta expresar sentimientos que resultan intolerables para la persona y que persigue encontrar un alivio inmediato, sin que subyazca una intención suicida.

Entre las autolesiones más frecuentes encontramos:

  • Cutting /cortes en el cuerpo.
  • Realizarse quemaduras (cigarros, mecheros, agua caliente, etc)
  • Abuso de substancias (drogas y alcohol)
  • Inflingirse golpes.
  • Arañarse. (Excoriación)
  • Introducir utensilios afilados en el cuerpo.
  • Ingestión de alimentos o substancias nocivas o venenosas.
  • Arrancarse el pelo.
  • No permitir cicatrizar las heridas.
  • Ingerir sobredosis de pastillas.

¿Qué mueve a los jóvenes este comportamiento?

Bajo esta forma directa de violencia sobre el propio cuerpo, se esconde un sentimiento de impotencia que, en última instancia, por contradictorio que parezca, surge como estrategia a fin de afrontar el estrés y aliviar y gestionar el dolor emocional.

Las conductas autolesivas suelen comenzar en la adolescencia y/o primera juventud. De hecho, entre los pacientes psiquiátricos con historia de autolesiones encontramos, que entre el 40-80%, están en esta población adolescente y que el porcentaje del 20% aparece en los adultos.

Las autolesiones son un problema complejo y que responde a múltiples causas, por lo que, cada caso debe ser abordado de forma completamente individual, si bien es cierto que sí existen ciertos factores predeterminantes, como pueden ser:

  • Algunos tipos de afecciones mentales preexistentes
  • Vivencia de algún tipo de abuso por parte del joven o adolescente
  • Falta de presencia psicológica de los padres.
  • Circunstancias de divorcio o separación.
  • Problemas de gestión de la orientación sexual.
  • Presiones de la vida cotidiana y mala gestión del afrontamiento.
  • Problemas con la imagen corporal.
  • Abuso de substancias.

Para hablar de autolesión, el DSM 5 define las autolesiones no suicidas en base a 6 criterios:

1. Que la persona se haya causado durante 5 o más días en el transcurso de un año, daños intencionados hacía sí misma en la superficie de su cuerpo, provocándose dolor u otra contusión o lesión, pero con la  expectativa de producir unicamente daños físicos leves o moderados.

2. Que se cumplan las siguientes expectativas con ese comportamiento autolesivo:

  • Obtener alivio inmediato frente a sentimientos o estados cognitivos negativos.
  • Resolver una dificultad.
  • Inducir una sensación positiva de alivio momentáneo.

3. La autolesión debe asociarse al menos uno de los siguientes criterios:

  • Pensamientos o sentimientos negativos o dificultades personales en los momentos inmediatamente anteriores a la realización de la autolesión
  • Preocupación frente a dicho comportamiento por la falta de control frente el mismo en los momentos anteriores a su realización.
  • Pensamientos recurrentes en torno a la autolesión.

4. El comportamiento no se encuentra sancionado socialmente.

5. Las consecuencias de dicha conducta  provocan molestias a la persona en las diferentes áreas de su vida.

6. El comportamiento no aparece unicamente dentro de episodios psicóticos, intoxicación de substancas o delirio, sino que se explica mejor en base a otro trastorno mental o condición médica.

autolesión

Función de la autolesión

En cualquier caso, como hemos comentado, la autolesión tiene como finalidad principal aliviar las tensiones insoportables y servir de fórmula de gestión de estrés, así sea de manera desadaptativa. Es decir, al contrario de lo que parece en primera instancia, estas personas no buscan la muerte, sino que encuentran en la autolesión una forma de desafiarla.  En este sentido, entre sus funciones principales, podemos detacar:

  • La autolesión persigue la regulación de la emoción, servir de calmante emocional,  gestionar la posible disociación.
  • La autolesión puede ser una forma de autocastigo
  • La autolesión también es un intento desesperado de comunicar el dolor.
  • También puede aparecer como forma de ejercer influencia, controlar a los demás u obtener reconocimiento.
  • La autolesión es una manera de asegurar y afirmar el sentido de sí mimo en la persona que se las provoca.
  • Estrategia Antidisociación
  • Estrategia Antisuicida

Compresión, cariño, comunicación.

Comprender estas conductas es el primer paso para poder abordarlas correctamente, entender que, para los jóvenes que tienen este tipo de conductas, el cuerpo se convierte en medio de expresión de aquello que no puede articular o verbalizar. La autolesión es un intento desesperado por hacer que otros noten su existencia y, el dolor se convierte en una manifestación de ese deseo de conexión. Este comportamiento les defiende de emociones intensas y la percepción de abandono y las heridas les conectan con su mundo interior y exterior.

La complejidad de esta conducta, requiere por tanto de ayuda profesional especializada, además de mucho cariño, comprensión y comunicación por parte de las personas cercanas, los padres y el círculo más íntimo. En ningún caso se debe juzgar a los jóvenes sin profundizar en lo complejo de este tipo de conductas.

En Orientak somos especialistas en Salud Mental y somos profesionales en la Salud Mental infanto-juvenil. Por este motivo, si tienes dudas acerca de este trastorno o necesitas ampliar la información, no dudes en contactarnos.